The 2022 FIFA World Cup May Be the Catalyst to Dismantle (or at Least Reform) the Kafala Labor System
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Abstract
On December 2, 2010, the football/soccer world was stunned when
the small Middle Eastern country known as the State of Qatar (Qatar) won the
rights to host the 2022 Fédération Internationale de Football Associate (FIFA)
Men’s Football World Cup even though its national team had never qualified
for a single FIFA World Cup competition. What made Qatar’s bid so attractive
to FIFA was that it included the building of a new airport, a commitment to
updating the country’s public transportation infrastructure, the construction of
$20 billion worth of new roads and highways which included a bridge to the
neighboring country of Bahrain (the longest in the world), the creation of 54
training camps and the opening of a number of hotels to accommodate the
spectators, teams, and broadcasting/press corps from the various countries
that would be visiting the country over the 29-day contest period. Most
importantly, however, Qatar also assured FIFA that it would construct no less
than nine football/soccer specific stadiums, each state-of-the-art and equipped
with cooling systems that would help alleviate the oppressive Qatari heat since
the average temperature on the Gulf peninsula averages around 29 degrees
Celsius (85 degrees Fahrenheit) but can reach as high as 45 degrees Celsius
(113 degrees Fahrenheit) during the summer months
El 2 de diciembre de 2010, el mundo del fútbol quedó atónito cuando el pequeño país de Oriente Medio conocido como el Estado de Qatar (Qatar) obtuvo los derechos para albergar la Copa Mundial de Fútbol Masculino de 2022 de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), a pesar de que su selección nacional nunca se había clasificado para una sola competición de la misma. Lo que hizo que la candidatura de Qatar fuera tan atractiva para la FIFA fue que incluía la construcción de un nuevo aeropuerto, el compromiso de actualizar la infraestructura de transporte público del país, la construcción de nuevas carreteras y autopistas por valor de 20.000 millones de dólares, incluido un puente con el país vecino de Bahréin (el más largo del mundo), la creación de 54 campos de entrenamiento y la apertura de varios hoteles para alojar a espectadores, equipos además de prensa y radiodifusión de los diversos países que los visitarían durante los 29 días de competición. Lo más importante, sin embargo, es que Qatar también aseguró a la FIFA que construiría nada menos que nueve estadios específicos para fútbol, todos ellos de última generación y equipados con sistemas de refrigeración que ayudarían a aliviar el agobiante calor qatarí, ya que la temperatura media en la península del Golfo ronda los 29 grados centígrados (85 grados Fahrenheit), pero puede alcanzar hasta 45 grados centígrados (113 grados Fahrenheit) durante los meses de verano
El 2 de diciembre de 2010, el mundo del fútbol quedó atónito cuando el pequeño país de Oriente Medio conocido como el Estado de Qatar (Qatar) obtuvo los derechos para albergar la Copa Mundial de Fútbol Masculino de 2022 de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), a pesar de que su selección nacional nunca se había clasificado para una sola competición de la misma. Lo que hizo que la candidatura de Qatar fuera tan atractiva para la FIFA fue que incluía la construcción de un nuevo aeropuerto, el compromiso de actualizar la infraestructura de transporte público del país, la construcción de nuevas carreteras y autopistas por valor de 20.000 millones de dólares, incluido un puente con el país vecino de Bahréin (el más largo del mundo), la creación de 54 campos de entrenamiento y la apertura de varios hoteles para alojar a espectadores, equipos además de prensa y radiodifusión de los diversos países que los visitarían durante los 29 días de competición. Lo más importante, sin embargo, es que Qatar también aseguró a la FIFA que construiría nada menos que nueve estadios específicos para fútbol, todos ellos de última generación y equipados con sistemas de refrigeración que ayudarían a aliviar el agobiante calor qatarí, ya que la temperatura media en la península del Golfo ronda los 29 grados centígrados (85 grados Fahrenheit), pero puede alcanzar hasta 45 grados centígrados (113 grados Fahrenheit) durante los meses de verano







