RT Journal Article T1 Hacia un índice de la calidad televisiva: la experiencia de Argentina T1 Towards an index of television quality:an Argentinian experience A1 Farré, Marcela AB Medir la calidad de la programación televisiva ha sido uno de los objetivos centrales de la investigación que aquí se presenta. Losresultados alcanzados permiten obtener una descripción sintomática de la televisión actual. Pero el aporte mayor puede residir en encontraralgunos indicadores objetivamente reconocidos, y específicos del medio, para buscar y alcanzar la calidad, si es lo que verdaderamente sedesea.La demanda de una televisión de mayor calidad no es novedosa ni uniforme, pues diversos grupos y sectores de la sociedad vienenexpresando desde hace tiempo su reclamo ante la “televisión basura”. El disgusto de todos ellos se expresa contra el mismo objeto, latelevisión, pero las exigencias que plantean son distintas. Los académicos, las fundaciones, consejos e instituciones educativas, tanto comoasociaciones familiares y otros colectivos expresan su preocupación y alerta por el tipo de representación del mundo que exhiben las pantallas.Asimismo, los profesionales de los medios y las empresas anunciantes también predican el deseo de una mayor calidad en los productos queapoyan.A pesar de la dificultad para definir un término que se presenta subjetivo y amplio, existen datos que permiten identificar constantescon las que la mayor parte de los sectores coincide; otros criterios son complementarios. La mayor constante se expresa, llamativamente, enla necesidad de difundir valores positivos para la sociedad, entre los que se destacan: la tolerancia, la justicia, la paz (como oposición a todaforma de violencia, física o verbal), el respeto por la diversidad y la defensa de los más débiles. Otros criterios definen la calidad destacando elprofesionalismo (solidez, preparación adecuada) y la calidad artística; pero, sobre todo, se insiste sobre el valor de la diversidad (la pluralidaden todos los aspectos, en el contenido y en el formato de los programas).Preocupa entre los críticos toda clase de distorsión respecto de la realidad que vive la mayor parte de la sociedad; situacionesinverosímiles, familias desintegradas, resoluciones mágicas para los conflictos de los personajes, gente sin objetivos ni motivaciones noblesparecen poblar el «mundo real», si se presta atención a las situaciones que dominan la pantalla en horarios de mayor audiencia. Poco espacioqueda para mostrar el esfuerzo personal, los valores que mueven las acciones, la búsqueda del equilibrio para el bien común o para el futurode una sociedad más justa.Sorprende positivamente que algunos empresarios de medios o de marcas anunciantes han explicitado su compromiso con los valoressociales, incluso por escrito, en acuerdos, cartas de intención o entre sus políticas empresarias. Por esta razón, es importante y urgentedemandar coherencia a los sectores responsables de los contenidos que se ponen en pantalla, además de promover la educación de lospúblicos para que puedan llevar adelante esa exigencia.El acuerdo parece imposible si quienes producen televisión sólo se mueven por el interés técnico y comercial, y desatienden dosaspectos de igual importancia: por una parte, el papel que desempeña la televisión dentro de la sociedad democrática; por otra parte, lasconsecuencias que conllevan los productos de baja calidad, más allá de un alto rating transitorio. Las investigaciones de recepción handemostrado que el público se comporta según dos lógicas simultáneas, que es capaz de distinguir con claridad: la lógica del uso de latelevisión (lo que elige ver) y la lógica del juicio, que reflexiona sobre aquello que ve, y emite su veredicto. De este modo, un programa conalta audiencia no es un éxito, si lo que importa es la fidelidad que consiga y la valoración positiva de su calidad. La propuesta de un índice decalidad puede, por tanto, ser un aporte para alcanzarla AB One of the main objectives of this research has been to measure the quality of television programmes. The results that have beenachieved give a symptomatic description of television nowadays. However, the most significant contribution lies in finding some specific andobjectively acknowledged indicators in the field, in order to strive for and reach quality, if this is desired.The demand for better quality in television is neither new nor uniform, because different groups and sectors in society have beencomplaining for years against the presence of «junk television». This general dislike is addressed by the very same object -television- but withdifferent requirements. The academic community, foundations, educational institutions as well as family associations and other groups showtheir concern for the kinds of representations of the world portrayed on the screen. Furthermore, mass media professionals and advertisingcompanies also express a desire for a better quality in the products they support.Although it is hard to define «quality», as it seems a subjective term and of wide denotation, there is data that shows constantindicators and other criteria that could be complementary. Surprisingly, one of the main constants in defining television quality is that it shouldtransmit positive values to society, such as tolerance, justice, peace (in opposition to any kind of violence whether physical or verbal), respectfor diversity and protection of the weak. Other criteria emphasize professionalism (accuracy) and artistic quality. But above all, the value ofdiversity is highlighted (plurality in all aspects, in the content and format of the programmes).Critics are worried about every kind of distortion between television and the experiences of most parts of society, such asunimaginable situations or the massive presence of disintegrated families and magic denouement to character conflicts. Also, people withoutnoble aims seem to cover the «real world», if the situations that dominate the screen at rating time are considered. Little time is left to displaypersonal willingness, values that motivate action, the search for common welfare or for a fairer society.It is positively surprising that some businessmen from the mass media or advertising companies have stated their commitment tosocial values, even in written form, in agreements or in their business policies. Due to this, it is important and urgent not only to ask forcoherence to the sectors that are responsible for the topics that are displayed on the screen but also to foster audience education so that it isthe same audience that can be in charge of this demand.Many critics think that the agreement is impossible if those who produce television only consider the business and technical interestand forget two equally important aspects: on the one hand the function that television has in a democratic society and on the other hand, theconsequences of a product of poor quality, beyond a high but short-termed rating. Reception research has shown that public behaves followingtwo simultaneous logics that theyperfectly distinguish: the logic of television usage (what the public chooses to watch) and the logic ofjudgement (the public’s reflection on what they watch and their verdict).Hence, a programe with high rating is not a success if what reallymatters is the fidelity it achieves and the positive assessment of its quality. This index of television quality proposal can, therefore, be acontribution to achieve quality PB Universidad de Huelva YR 2005 FD 2005 LK http://hdl.handle.net/10272/6834 UL http://hdl.handle.net/10272/6834 LA spa DS Repositorio Institucional de la Universidad de Huelva RD 31 may 2026