Industrial Policy and Risk Sharing in Public Development Banks: Lessons for the Post- COVID Response from the EIB and EFSI
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Abstract
The European Investment Bank (EIB) and European Investment Fund (EIF)
have been key partners in implementing the Juncker Plan (EFSI) (2015–2020;
and going forward will play an important role in the EU’s post-COVID industrial
policy response. In order to evaluate these initiatives, we: distinguish between
“real economy risks” and “financial risks”; and outline the trade-off between
increased leverage and policy steer and control over projects, due to the number
of intermediaries involved, and the need to make projects attractive for private
investors. We argue that EFSI has made significant achievements, including
enabling the EIB and EIF to provide long-term finance in the post-crisis period
and to take more “real economy risk”. However, incentives have been created
for EFSI to focus excessively on increasing leverage, at the expense of policy
steer. Furthermore, the use of complex financial products and opaque pricing
methods with terms too generous for private investors has in some cases
generated excessive “financial risk”. In order to increase investment in the real
economy and play a role in structural transformation, the EIB’s post-COVID response must have a greater focus on the final beneficiaries of projects rather
than on the private financial intermediaries themselves. In those cases where it
is necessary to use intermediaries, performance related conditionalities should
be strictly enforced to have greater control over projects
El Banco Europeo de Inversiones (BEI) y el Fondo Europeo de Inversiones (FEI) han sido socios clave en la implementación del Plan Juncker (FEIE) (2015-2020) y están ahora llamados a desempeñar un papel importante en la respuesta de política industrial post-COVID de la UE. Para evaluar estas iniciativas: distinguimos entre los “riesgos de la economía real” y los “riesgos financieros”; y mostramos la disyuntiva entre apalancar fondos y el control y dirección de las políticas públicas sobre los proyectos, debido al número de intermediarios involucrados y a la necesidad de hacer que los proyectos sean atractivos para los inversores privados. Sostenemos que el FEIE ha logrado logros importantes, incluida la posibilidad de que el BEI y el FEI proporcionen financiación a largo plazo en el período posterior a la crisis y asuman más “riesgos de la economía real”. Sin embargo, se han creado incentivos para que el FEIE se centre excesivamente en aumentar el apalancamiento, a expensas de la dirección de las políticas. Además, el uso de productos financieros complejos y métodos de fijación de precios opacos, con términos demasiado generosos para los inversores privados, ha generado en algunos casos un “riesgo financiero” excesivo. Para aumentar la inversión en la economía real y desempeñar un papel en la transformación estructural, la respuesta del BEI post-COVID debe centrarse más en los beneficiarios finales de los proyectos que en los propios intermediarios financieros privados. En los casos en que sea necesario utilizar intermediarios, las condicionalidades relacionadas con el desempeño deben aplicarse estrictamente para tener un mayor control sobre los proyectos
El Banco Europeo de Inversiones (BEI) y el Fondo Europeo de Inversiones (FEI) han sido socios clave en la implementación del Plan Juncker (FEIE) (2015-2020) y están ahora llamados a desempeñar un papel importante en la respuesta de política industrial post-COVID de la UE. Para evaluar estas iniciativas: distinguimos entre los “riesgos de la economía real” y los “riesgos financieros”; y mostramos la disyuntiva entre apalancar fondos y el control y dirección de las políticas públicas sobre los proyectos, debido al número de intermediarios involucrados y a la necesidad de hacer que los proyectos sean atractivos para los inversores privados. Sostenemos que el FEIE ha logrado logros importantes, incluida la posibilidad de que el BEI y el FEI proporcionen financiación a largo plazo en el período posterior a la crisis y asuman más “riesgos de la economía real”. Sin embargo, se han creado incentivos para que el FEIE se centre excesivamente en aumentar el apalancamiento, a expensas de la dirección de las políticas. Además, el uso de productos financieros complejos y métodos de fijación de precios opacos, con términos demasiado generosos para los inversores privados, ha generado en algunos casos un “riesgo financiero” excesivo. Para aumentar la inversión en la economía real y desempeñar un papel en la transformación estructural, la respuesta del BEI post-COVID debe centrarse más en los beneficiarios finales de los proyectos que en los propios intermediarios financieros privados. En los casos en que sea necesario utilizar intermediarios, las condicionalidades relacionadas con el desempeño deben aplicarse estrictamente para tener un mayor control sobre los proyectos







