Being Positive, Participative and Flexible: tools to human development and progress
Loading...
Publication date
Advisors
Department
Research group
Center
Abstract
Over the past two decades, it was
largely recognized in the literature that
youth programs and interventions would
have limited impact if they mainly focused
on risks and vulnerabilities. Strengthbased approaches have been found to
be empowering and effective in various
contexts and the interest in preventing youth
problems and promoting healthy youth
development has led practitioners, policy
makers and researchers to develop a wide
range of approaches drawn from several
theoretical frameworks. Contemporary
models of youth development and problem
prevention can be generally grouped into
one of three types: prevention, resilience,
and positive youth development. Each
approach gives a unique contribution to
the knowledge on coping, development, human adaptation, and thriving, and they
all share several key features and a common
vision focused on improving the life of
youths. Furthermore, models focusing
on Positive Youth Development (PYD)
pointed out that “PYD” means either
developmental processes, or a philosophy
to address young people thriving or, finally,
the development of programs promoting
healthy and positive development in youth.
Yet, links and synergies are missing among
these three perspectives. More recently,
integrative models were developed, having
the potential benefit of interconnectedness
of risk, protection and assets, within
the ecological systems affecting human
development, and highlighting the role
and the power of the ecosystems in the
possibility of change, thus increasing
health and well-being, the sense of purpose,
fulfillment and thriving. Furthermore, in
a period of rapid changes, being happy
and not feeling “irrelevant” has to do
with being able to deal with diversity and
change, maintaining and developing
curiosity, and openness to changes and
psychological flexibility, thus considering
change and diversity as opportunities. The
purpose of the present work is to give a
guided tour around theoretical frameworks
and research that ground this conceptual
historical development
Durante las últimas dos décadas, se ha reconocido en gran medida en la literatura que los programas e intervenciones para jóvenes tendrían un impacto limitado si se enfocaran sólo en los riesgos y vulnerabilidades. Se ha encontrado que los enfoques basados en las fortalezas empoderan y son efectivos en varios contextos, y el interés en prevenir los problemas de la juventud y en promover el desarrollo saludable de los jóvenes ha llevado a los profesionales, los responsables políticos y los investigadores a desarrollar una amplia gama de enfoques extraídos de varios marcos teóricos. Los modelos contemporáneos de desarrollo juvenil y de prevención de problemas se pueden agrupar generalmente en tres tipos: prevención, resiliencia y desarrollo positivo juvenil. Cada enfoque brinda una contribución única al conocimiento sobre el afrontamiento, el desarrollo, la adaptación humana y la prosperidad, y todos comparten varias características claves y una visión común centrada en mejorar la vida de los jóvenes. Por otra parte, los modelos que se enfocan desde el Desarrollo Positivo Juvenil (DPJ) pueden implicar el estudio de los procesos evolutivos, una filosofía para abordar el desarrollo próspero de los jóvenes o bien el diseño de programas que promueven un desarrollo saludable y positivo en la juventud. Sin embargo, falta aún construir vínculos y sinergias entre estas tres perspectivas. Más recientemente, se han desarrollado los modelos integradores que tienen el beneficio potencial de la interconexión de riesgo, protección y activos, dentro de los sistemas ecológicos que afectan el desarrollo humano, y destacan el papel y el poder de los ecosistemas en la posibilidad de cambio, aumentando así la salud y el bienestar, el propósito vital, la autorrealización y la prosperidad. Además, en un período de cambios rápidos, ser feliz y no sentirse “irrelevante” tiene que ver con ser capaz de afrontar la diversidad y el cambio, mantener y desarrollar la curiosidad, la apertura a los cambios y la flexibilidad psicológica, considerando así el cambio y la diversidad como oportunidades. El propósito del presente trabajo es ofrecer un revisión de los marcos teóricos y de investigación que fundamentan este desarrollo histórico conceptual
Durante las últimas dos décadas, se ha reconocido en gran medida en la literatura que los programas e intervenciones para jóvenes tendrían un impacto limitado si se enfocaran sólo en los riesgos y vulnerabilidades. Se ha encontrado que los enfoques basados en las fortalezas empoderan y son efectivos en varios contextos, y el interés en prevenir los problemas de la juventud y en promover el desarrollo saludable de los jóvenes ha llevado a los profesionales, los responsables políticos y los investigadores a desarrollar una amplia gama de enfoques extraídos de varios marcos teóricos. Los modelos contemporáneos de desarrollo juvenil y de prevención de problemas se pueden agrupar generalmente en tres tipos: prevención, resiliencia y desarrollo positivo juvenil. Cada enfoque brinda una contribución única al conocimiento sobre el afrontamiento, el desarrollo, la adaptación humana y la prosperidad, y todos comparten varias características claves y una visión común centrada en mejorar la vida de los jóvenes. Por otra parte, los modelos que se enfocan desde el Desarrollo Positivo Juvenil (DPJ) pueden implicar el estudio de los procesos evolutivos, una filosofía para abordar el desarrollo próspero de los jóvenes o bien el diseño de programas que promueven un desarrollo saludable y positivo en la juventud. Sin embargo, falta aún construir vínculos y sinergias entre estas tres perspectivas. Más recientemente, se han desarrollado los modelos integradores que tienen el beneficio potencial de la interconexión de riesgo, protección y activos, dentro de los sistemas ecológicos que afectan el desarrollo humano, y destacan el papel y el poder de los ecosistemas en la posibilidad de cambio, aumentando así la salud y el bienestar, el propósito vital, la autorrealización y la prosperidad. Además, en un período de cambios rápidos, ser feliz y no sentirse “irrelevante” tiene que ver con ser capaz de afrontar la diversidad y el cambio, mantener y desarrollar la curiosidad, la apertura a los cambios y la flexibilidad psicológica, considerando así el cambio y la diversidad como oportunidades. El propósito del presente trabajo es ofrecer un revisión de los marcos teóricos y de investigación que fundamentan este desarrollo histórico conceptual













